chocolate 125 GRAMOS
manteca 125 GRAMOS
huevo 1
azúcar negra 90 GRAMOS
azúcar blanca molida 90 GRAMOS
harina leudante 180 GRAMOS
Varios
Dulce de leche o crema chantillí o alguna mermelada de frutas rojas (grosellas, frutillas, arándano) para acompañar o
armar alfajorcitos uniendo de a dos las galletitas OPCIONAL, A GUSTO.

Sobre una tabla de picar y con un cuchillo filoso, corte el chocolate en trocitos y colóquelo en un bol de acero inoxidable.
Ponga el bol dentro de una olla con agua y derrita el chocolate a bañomaría. Agréguele la manteca, cortada en trocitos. Mezcle
con cuchara de madera hasta que la manteca esté totalmente integrada al chocolate. Reserve.

Coloque el huevo en otro bol. Bátalo con batidor de mano mientras le va agregando gradualmente los dos tipos de azúcar (la
blanca y la negra). Unales el chocolate fundido con la manteca del paso anterior y continúe batiendo la mezcla hasta unir
bien las dos preparaciones.

Agregue a la mezcla de huevo y chocolate, gradualmente, la harina leudante indicada. Trabaje la mezcla con una espátula hasta
unir todo en una pasta de consistencia espesa. Mientras tanto... Enmanteque y enharine tres o cuatro placas para horno y resérvelas
hasta utilizar. Vaya precalentando el horno para tenerlo a punto en el momento indicado.

Tome con una cucharita una porción de pasta y deposítela sobre una de las placas enmantecadas y enharinadas, formando un montoncito.
Siga colocando otros montoncitos de pasta espaciándolos entre sí pues luego, con el calor del horno sucederá el milagro: ¡los
montoncitos se convertirán en galletitas más redondas que una luna llena!

Cuando las galletitas ya hayan tomado forma y su superficie tenga un aspecto craquelé (usted me entiende...) déjelas unos
segundos más, cuidando que no lleguen a dorarse. Retire la placa del horno, levante las galletitas con espátula y enfríelas
sobre rejilla. Al enfriarse tomarán textura crujiente. Cocine de igual modo el resto de la pasta.

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