PARA 6 PANES CRUJIENTES
225 g de harina italiana para chapata
25 g de harina de fuerza no blanqueada artificialmente
una pizca de levadura seca o fresca
una pizca de sal marina fina
unos 150 ml de agua tibia
varias bandejas para hornear

Mezcle las harinas y caliéntelas ligeramente (agregue la levadura seca si la utiliza).
Disuelva la sal en la mitad del agua.
Agregue la levadura de panadero y mezcle hasta que se haya desleído.
Agregue el liquido a la mezcla de harina; mezcle bien, y añada el resto de agua suficiente para obtener una masa algo
blanda pero no pegajosa.
Pase la masa unas 20 veces a través de los rodillos de una máquina para pasta, situados en la abertura máxima, basta que
la masa salga como una sola pieza y parezca flexible y elástica.
De lo contrario, amásela a mano durante unos 10 minutos. Divida la masa en seis partes iguales y forme una bola lisa con
cada una.
Cúbralas con una película de plástico y deje reposar en la cocina caliente durante unos 20 minutos.

Enharine bien la superficie de trabajo y extienda las bolas de masa lo más finamente posible para obtener discos de unos 25
cm de diámetro.
También puede pasar cada bola a través de la máquina varias veces: coloque los rodillos muy juntos para lograr una lámina
fina, como el papel, que no se rasgue (es preferible obtener un trozo de masa un poco grueso que uno muy fino que probablemente
se agujereará).
Apile los trozos de masa intercalándolos con láminas de papel encerado bien enharinadas o una película de plástico; luego
cubra el conjunto con una película de plástico y varios paños.
La idea consiste en mantener la masa caliente y evitar que se seque, en vez de que quede pegajosa.
Déjela reposar durante 1 1/2 horas en una cocina caliente.
Al finalizar el tiempo de reposo, precaliente el horno a la temperatura máxima (asegúrese de que está limpio, si no, se
formará humo cuando esté muy caliente).
Introduzca varias bandejas en el horno para calentarlas.

Destape un trozo de masa cada vez y póngalo enseguida sobre la bandeja caliente, sin estirar ni arrugar la masa.
Hornee durante 1 minuto, o hasta que la masa se hinche. Deslice el pan cocido sobre una tabla de madera y deshínchelo
suavemente: presione con un paño limpio y seco. Entalle el pan por la mitad, en sentido horizontal, con un cuchillo bien afilado
como si abriera un pan pitta.
Déjelo enfriar con la parte cortada hacia arriba.
Cueza el resto de panes de la misma forma.
Apague el horno.
Ponga de nuevo las láminas de pan en el horno durante unos dos minutos, coloque unas pocas a la vez para que queden crujientes.
Déjelas enfriar antes de guardarlas en un lugar seco.
Es preferible consumir el pan en el transcurso de una semana.
No se aconseja congelar.
VARIANTE:
Pane frattau
Sumerja trozos de pane carasau en caldo barriente (el de cordero es el tradicional, pero en la actualidad el vegetal es
más común); al cabo de tan sólo un segundo el pan se habrá ablandado, y su consistencia será parecida a la de la pasta.
Cubra el fondo de un plato sopero hondo con el pan, esparza un poco de salsa de tomate caliente por encima y espolvoree
con pecorino sardo rallado (queso sardo de leche de oveja). Repita las capas dos veces más.
Ponga en el centro un huevo escalfado, cubra con mas salsa de tomate v queso v cómalo enseguida.
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