60 g de mantequilla ablandada
2-2 1/2 tazas de harina d trigo común
1 bolsita de 7 g de levadura desecada
1/4 de taza de agua tibia
2 cucharadas de azúcar
1/2 cucharadita de sal
1/4 de taza de nata, templada
1 huevo, poco batido
1 huevo extra, separada la clara de la yema
1 cucharadita de agua, extra
2 cucharadas de almendras fileteadas
azúcar, para espolvorear
Relleno
1/2 taza de azúcar morena
1/2 taza de nueces picadas
1 taza de dátiles picados

Pinte una bandeja de horno con mantequilla fundida o aceite. Mezcle bien la mantequilla con 2 cucharadas de harina en un cuenco.
Con una espátula, extienda esta mezcla en un rectángulo de 10x20 cm sobre una hoja de papel encerado. Cúbrala y póngala a
enfriar.
Disuelva la levadura en agua templada. Cubra con plástico transparente y deje reposar 5 minutos o hasta que espume. En
un cuenco grande, mezcle batiendo bien 1 taza de harina, el azúcar, la sal, la nata, el huevo y el preparado de levadura.
Incorpore más harina de la sobrante hasta obtener una masa blanda. Pásela a una superficie enharinada y trabájela 10 minutos
o hasta que este fina y elástica. Pásela el rodillo y forme un cuadrado de 20 cm. Ponga el papel con la mezcla de mantequilla
helada boca abajo sobre la masa de forma que la mantequilla quede sobre el centro; retire el papel. Doble un lado de la masa
sobre la mantequilla y luego doble el otro, procurando que se junten en el centro; únalos mediante pequeños pellizcos. Estire
la masa de nuevo y forme un rectángulo de 15x30 cm. Doble el tercio superior de la pasta hacia abajo y luego el tercio inferior,
de modo que al final tenga tres pliegues de pasta. Dé la vuelta a la pasta en el sentido de las agujas del reloj hasta que
la larga juntura quede a la derecha; junte las puntas. Extienda de nuevo y vuelva a doblar otras 3 veces. Si la masa se pone
demasiado blanda, métala en la nevera hasta que se endurezca, y prosiga.
Relleno: mezcle el azúcar, las nueces y los dátiles. Estire la masa en un rectángulo de 15x70 cm. Distribuya la mezcla
en el centro y enróllela en forma de salchicha, con la unión hacia abajo. Pegue los bordes y las puntas con la yema de huevo
extra.
Póngala en la bandeja preparada. Forme un roscón y dibuje una gran «B» mayúscula girando las puntas hasta juntarlas en
el centro; pegúelas con yema de huevo. Cubra y deje reposar 30 minutos o hasta que haya subido bien. Pinte la masa con la
clara batida con el agua; espolvoree las almendras y el azúcar. Hornee 25-30 minutos o hasta que esté cocido. Enfríelo en
una rejilla metálica.
Los panaderos escandinavos cuelgan a la puerta de sus tiendas una reproducción dorada de este famoso bollo como distintivo
de su oficio. En ocasiones también se le da forma de herradura. Se mantiene hasta 5 días en un recipiente hermético y 1 mes
en el congelador.
|