Para 10 rosetas
1 bolsita de 7 g de levadura desecada
2 cucharadas de agua templada
50 g de mantequilla ablandada
1/4 de taza de aceite de oliva
1/4 de taza de azúcar refinada
1 1/4 tazas de agua templada, extra
4 1/4-4 1/2 tazas de harina de trigo común, tamizada
1 cucharadita de sal
leche, para lustrar

Pinte una bandeja grande de horno con mantequilla fundida o aceite. En un cuenco pequeño, disuelva la levadura en el agua
templada; tape con plástico transparente y deje reposar 5 minutos o hasta que burbujee. Mézclela en un cuenco grande con la
mantequilla, el aceite, el azúcar y el agua extra. Incorpore 4 1/4 tazas de harina tamizada con la sal y remueva con una cuchara
de madera hasta que la masa se despegue y forme una bola irregular y pegajosa. Pásela a una superficie enharinada y amásela
10 minutos o hasta que esté fina y elástica.
Añada más harina hasta conseguir una masa fina. Pásela a un cuenco grande engrasado; pinte la superficie con mantequilla
fundida o aceite. Cubra con plástico transparente y deje reposar en sitio templado 1 hora o hasta que haya subido por completo.

Golpee la masa contra la superficie y trabájela 1 minuto. Divídala en 10 partes y haga sendas bolas pequeñas; póngalas en
la bandeja con una separación de 5 cm. Con un cortapastas redondo de 3 cm, haga un corte de 1 cm en el centro de cada bola;
haga con un cuchillo 5 cortes de 1 cm de profundidad hacia abajo y a intervalos regulares.
Tápelas con plástico transparente y deje reposar en sitio templado 1 hora o hasta que suban del todo. Precaliente el horno
a 180° C. Pinte las rosetas con leche y espolvoree por encima una capa fina de harina tamizada, Hornéelas 25 minutos o hasta
que estén bien cocidas. Enfríe en una rejilla metálica.
Nota
Si no tiene una bandeja grande, realice dos hornadas. Deje reposar la mitad de la masa mientras cuece la primera. Es mejor
consumirlas en el día. Congeladas, pueden conservarse hasta 1 mes.
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