Ingredientes
Para 52 unidades
Harina 0000: 500 g
Sal: 1 cucharadita tamaño té
Pimienta negra triturada: 1 cucharada sopera
Manteca: 200 g
Agua: 200 cm3, aproximadamente
Queso sardo rallado: 1 taza tamaño té
Huevos duros rallados: 2
Orégano: 1 cucharadita tamaño té
Pimienta negra molida a gusto
Huevo (para pincelar): 1

Colocar la harina, la sal y la pimienta en la mesa.
Incorporar la mitad de la manteca y trabajar con los dedos hasta formar un arenado.

Agregar el agua, de a poco, a medida que se toma la harina hasta formar una masa tierna.
Armar un bollo y dejar reposar cubierto con papel film.

Derretir el resto de la manteca a baño María y reservar.
Estirar la masa con el palo de amasar hasta lograr 3 mm de espesor y una forma rectangular.
Pincelar la mitad de la masa con la manteca.

Doblar al medio.

Estirar hacia las aberturas hasta conseguir 3 mm de espesor.

Volver a pincelar y doblar nuevamente. Repetir este proceso
2 veces más. De ser necesario, dejar descansar la masa en a heladera durante unos minutos entre cada doblez.
Una vez finalizados los 4 dobleces, estirar la masa para
obtener 3 mm de espesor y una forma rectangular.

Pincelar toda la masa con el huevo desligado.
Espolvorear la mitad de la masa con queso sardo.
Colocar los huevos duros.

Espolvorear con orégano y pimienta molida.
Cubrir con la otra mitad. Presionar bien con un palo de amasar.
Cortar tiras de 1 1/2 cm de ancho por 15 de largo.

Tomar ambos extremos y girar cada uno hacia un lado.
Unir los extremos formando las rosquitas y presionar para evitar que se abran.

Acomodar en una placa metálica y pincelar con el resto del huevo. Llevar a horno caliente por, aproximadamente, 15 minutos.
Retirar y servir tibias o frías.
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