avena arrollada, molido grueso. 1 TAZA
harina. 1/2 TAZA
polvo para hornear. 1/4 DE CUCHARADITA
azúcar molida. 1/2 TAZA
crema de leche. 50 GRAMOS
manteca derretida. 75 GRAMOS
miel de maíz (Kero.) 1/4 DE TAZA.
Varios
chocolate cobertura. 150 GRAMOS
placas para horno, enmantecadas y enharinadas
nueces, almendras repeladas o
castañas de cajú. PARA DECORAR.

Ponga en un bol la avena arrollada y media taza de harina. Ahora incorpore un cuarto de cucharadita de polvo para hornear
y también el azúcar. Agréguele la crema de leche, la miel de maíz y la manteca previamente derretida. Mezcle todo con una
espátula o cuchara de madera, hasta obtener una pasta espesa.

Enmanteque y enharine 2 placas para horno (si sólo tiene una, puede cocinar las galletitas por tandas). Distribuya la pasta
por cucharaditas, en montoncitos bien espaciados porque se van a extender. Con una cuchara humedecida con agua, achate cada
montoncito dándole forma redondeada (lo mejor que pueda).

Cocine las tortitas de avena en horno pre-calentado hasta que comiencen a dorarse los bordes (mucha atención, pues las galletitas
que llevan miel, al menor descuido pueden quemarse...!) Retire la placa del horno y deje entibiar las galletitas. Despéguelas
con una espátula, con cuidado, y apóyelas sobre una superficie lisa.

Siga haciendo más galletitas con el mismo método. Mientras tanto, corte el chocolate cobertura en trocitos. Colóquelos en
un bol resistente al calor y éste, a su vez, dentro de una cacerola con agua hirviendo para el bañomaría. Lleve al fuego.
Mezcle el chocolate con una cuchara hasta que esté totalmente fundido.

Una vez derretido el chocolate, pinte el dorso de las galletitas y póngalas sobre una placa, sin encimarlas. Antes que el
chocolate se seque, decore el centro con media nuez o una almendra sin la piel marrón, o una castaña de cajú... ¡o lo que
se le ocurra! Estaciónelas en la heladera hasta que el chocolate se endurezca.

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